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Felicia Schröder cerró la primera edición de la Women’s Europa Cup como máxima goleadora del torneo. La delantera de BK Häcken, de solo 19 años, terminó la fase principal con ocho goles, una cifra impulsada por una final que convirtió en territorio propio: marcó el único tanto de la ida ante Hammarby y firmó un hat-trick en la vuelta para sellar el título de su equipo.

Ocho goles y una final histórica

Schröder no solo fue decisiva: fue diferencial. Sus cuatro goles en la final la convirtieron en la primera futbolista en marcar cuatro tantos en una final europea femenina disputada a doble partido. Además, con su triplete en la vuelta, se convirtió en la tercera jugadora que logra un hat-trick en una final de competición europea femenina de clubes.

La atacante ya había avisado antes de la final. Marcó en tres eliminatorias consecutivas como local o visitante para Häcken: doblete ante Breidablik en cuartos, doblete contra Eintracht Frankfurt en semifinales y gol decisivo en la ida de la final ante Hammarby. En Gotemburgo, remató la obra con una actuación que quedará como una de las primeras grandes imágenes de esta nueva competición.

La líder ofensiva del campeón

El título de máxima goleadora refuerza el peso de Schröder en el BK Häcken campeón de la Women’s Europa Cup. En una final sueca resuelta por pequeños márgenes, su capacidad para atacar el área, leer rechaces y definir bajo presión separó a Häcken de Hammarby.

La clasificación goleadora terminó con Felicia Schröder al frente con ocho tantos, por delante de Michaela Khýrová, del Sparta Praha, que hizo cinco. Por detrás quedaron Nicole Anyomi, del Eintracht Frankfurt, y Telma Encarnação, del Sporting CP, ambas con cuatro goles.

Una irrupción con peso europeo

La Women’s Europa Cup nació para ampliar el mapa competitivo del fútbol femenino europeo, y su primera máxima goleadora resume bien esa idea: una futbolista joven, en crecimiento, decisiva en noches grandes y capaz de elevar el techo de un club que ya es el primer campeón de la competición.

Felicia Schröder no solo acabó como pichichi. También dejó una firma inaugural: la de una delantera que transformó una final en escaparate y convirtió la eficacia en memoria europea.



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