En el complemento, el equipo que conduce el venezolano Henry Meléndez tomó conciencia de que con el empate se aseguraba el pasaje a Dieciseisavos. Lo sabía, pero lo llevó a la práctica. Y tras dos tiros de esquina seguidos que casi terminan en gol, salvados por el arquero Matías Tagliamonte, llegó un tercero: fue en ese córner que Tagliamonte no pudo controlar la pelota ni sacarla y, caprichosa, rebotó en vertical en el travesaño para luego caerle en suerte al panameño Irving Gudiño, autor del 2-2 final.

En un ‘Cilindro’ sin público, entonces, se escuchó el grito de Caracas. ‘Maravilla’ Martínez, goleador de Racing, había fallado una definición con el arco rival sin defensa.

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