Un abrazo que fueron más de 1.000 palabras. Uno lleno de sentimiento. Más de 1.000 recuerdos resumidos en esa instantánea, en la grada del Bernabéu. Los construidos desde 2018, cuando un pequeño mago abandonaba su Albaida del Aljarafe y ponía rumbo a Madrid, al Real Madrid. De su pueblo sevillano (y del Sevilla) a la residencia blanca, a los 14 años. Un salto duro. No en lo deportivo, porque su fútbol no tardó en dictar sentencia. Tampoco en lo referente a su adaptación, pues cayó de pie. Sí en lo emocional. Muchas visitas familiares y muchas videollamadas desde al habitación aliviaron la lejanía. Y ese abrazo entre Manuel Ángel y su padre, tras debutar en Champions ante el City, lo alivia todo. Por el qué, por el cómo, por el con quién. Y por lo que vendrá. Porque es la hora de Mami.

“Es de mis ojitos derechos; no va a tener problemas para ser jugador de élite”, sonreía hoy Arbeloa. Quien le ha dado la alternativa adulta, quien lleva años moldeándole (Juvenil A, Castilla, primer equipo). Quien barrunta la posibilidad de que tras ese estreno europeo venga el primer día como titular. Es una opción que está sobre la mesa para recibir al Elche, tras su robo capital al Celta (el origen del 1-2) y sus minutos (saltó al campo en el 76’) de extrema madurez ante Guardiola. Llenando cada vez más la taza, como ha hecho y sigue haciendo, Thiago Pitarch. En un Madrid en búsqueda de cerebros, Arbeloa ha promocionado dos.

Manuel Ángel, en la víspera del duelo ante el Elche.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Uno que podía no haber tenido disponible. Porque el verano pasada, muchos clubes tenían el mismo convencimiento del técnico. Consideraban que Manuel Ángel ya estaba preparado para “ser jugador de élite”. Intereses, varios, también propuestas. De Primera, de media Segunda… Con la opción de salir cedido muy, muy candente. Después de haber sido el timonel de Raúl en el Castilla durante dos cursos, el joven se sentía listo. Pero desde el club querían formar un filial potente, aspirante a la zona noble para intentar soñar. Y en ese plan, Mami era capital. De ahí la insistencia por estirar la aventura blanca del capitán un curso más. Para alegría de Arbeloa, que le pidió continuar. Y ahora, el momento de los frutos.

Su futuro

Y quizá también de una llamada. Concretamente, la del Madrid. Para solucionar un tema contractual que puede atraer más y más postores, para añadir a los del pasado. Porque el albaidejo renovó por última vez en 2023 y su contrato es hasta 2027. Se acerca la zona Cesarini. A partir del próximo 1 de enero, el centrocampista, si siguiera en la misma situación, podría negociar con otros clubes. Ese momento que desde el Madrid, y desde cualquier entidad, siempre quieren evitar. Y si se trata de una de las grandes joyas de La Fábrica, todavía más. Como Manuel Ángel.

“Otros con calidad no corren, Manuel Ángel va como un animal”

Lo lleva siendo mucho tiempo. De hecho, Marc Cucalón, a quien una bacteria, una infección “rara” en la rodilla, le retiró a los 19 años tras 796 días de calvario, lo recuerda con nitidez. “Siempre decíamos que de nuestra generación (2004: Nico Paz, Gonzalo, Palacios, Mario Martín…) el que llegaría más lejos es Manuel Ángel, incluso por delante de Nico”, rememora en charla con AS. “Manuel Ángel siempre ha estado marcado por todos. Si hubiéramos tenido que poner el dinero en alguno: Manuel Ángel. Lo decía Nico, los entrenadores… Todos. Por lesiones se atrasó un poco. Para mí ha llegado un poco tarde…”, apunta. Esos problemas que trastabillaron su inicio de curso pasado (se quedó sin pretemporada en Estados Unidos), especialmente. Pero que ya están bajo llave en el baúl.

Descubriendo a Manuel Ángel: “Decíamos que sería el que llegaría más lejos, por delante de Nico Paz”
Marc Cucalón y Manuel Ángel, en Portugal por un torneo cadete con el Madrid.

Marc y Mami pasaron muchas horas juntos. Fuera del campo y también sobre él, pues compartían sala de máquinas (a Cucalón lo comparaban con Xabi Alonso): “Siempre era el primero que defendía. Otros con calidad no corren y Manuel Ángel es al contrario. Es quien más calidad tiene y va como un animal”. Que pregunten en Vigo. “¡Claro, ahí se vio! Siempre ha sido así. No me hacía falta robar, él lo hacía más adelante. Me aburría al jugar con él”, ríe Marc. “Lo de Balaídos no fue casualidad”.

“Lo hacía todo con el x2 de velocidad”

Su 1,70 no es problema para Arbeloa (“el tamaño que tiene es el de su corazón”). Y nunca lo fue para el futbolista. “Los primeros entrenamientos con él fueron una pasada. Era muy pequeñito, pero era muy rápido. Parecía que lo hacía todo con el ‘x2′ de velocidad”, ríe de nuevo Cucalón. Esos entrenamientos eran en el Cadete B. Allí fue donde primero aterrizó Manuel Ángel. “Un niño del Sevilla está volando”, habían avisado. Y cuando Valdebebas aceleró, el joven decidió y voló pronto en La Fábrica. Porque, como añaden desde su entorno: “No tuvo duda alguna, era Madrid, Madrid o Madrid”.

Descubriendo a Manuel Ángel: “Decíamos que sería el que llegaría más lejos, por delante de Nico Paz”
Manuel Ángel, en su etapa en el Sevilla.Instagram

“¡Ni él sabe si es diestro o zurdo!”

En Valdebebas sorprendió esa intensidad que viene entrelazada a su talento. “No le veo techo. Muere por cada balón, va como loco. Y técnicamente es lo mejor que he visto junto a Nico Paz; no tiene techo”, apunta Marc. Pero también un ambidextrismo extremo. “Era de locos”, exclama. “Cuando tiraba penaltis, lo hacía con ambas piernas y no te dabas cuenta. No se sabe cuál es su pierna buena. ¡Ni él sabe si es diestro o zurdo! Tirábamos faltas y las tiraba exactamente igual con derecha o izquierda. Y a la hora de pasarle el balón lo hacía muy fácil, porque se podía orientar sin problema para cualquier perfil”.

“Cada examen, como un partido”

Aunque la radiografía de Manuel Ángel no se entiende sin su lado personal: “Si lo tengo que definir con una palabra, familiar. Con los compañeros siempre es muy cercano, como si nos conociera de siempre. Es un chico 10, siempre atento. Cuando vino fue el primero que me apoyó en un momento, en cadetes, donde yo no jugaba mucho. Me daba confianza”. “Y siempre tuvo la cabeza en sitio. Siempre quiso estudiar, siempre pensaba en el examen. Otros iban muy relajados, pero se tomaba cada examen como un partido”, radiografía Marc sobre un Manuel Ángel que, tras aprobar la EVAU, se puso a estudiar dietética y suplementación deportiva.

Descubriendo a Manuel Ángel: “Decíamos que sería el que llegaría más lejos, por delante de Nico Paz”
Arbeloa y Manuel Ángel, durante la etapa del Juvenil del Real Madrid.Diario AS

“Perder a un hijo, duele”

“Y su familia es una pasada, están muy unidos”, finaliza. Poniendo el foco en ese núcleo que, a pesar de la lejanía en algunos momentos, ha permitido a Manuel Ángel volar en el campo pero no en su imaginación. Con un apoyo incondicional de sus padres, “humildes y con grandes valores”, como bien deslizan quienes les tratan a diario. Y también de su hermano Fidel, también futbolista y ahora en la cantera del Sevilla. Todo eso esconde ese abrazo del Bernabéu. Talento, pero también esfuerzo, trabajo, sacrificio y lejanía. Por suerte, como dijo su padre a DAZN tras reconocer que “quitarte a un hijo duele”, “al final lo ha conseguido: le ha llegado ya la recompensa”. Le está llegando.

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