Fuente de la imagen, EPA/EFE y Reuters

Pie de foto, El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el vicepresidente de EE.UU., JD Vance.

    • Autor, Lyse Doucet
    • Título del autor, Corresponsal jefe de noticias internacionales de la BBC
    • Informa desde, in Islamabad
  • Tiempo de lectura: 8 min

Si este fin de semana llegar a tomarse una fotografía del vicepresidente estadounidense JD Vance junto al presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en Islamabad, la imagen pasará a la historia.

Ese momento marcaría las que se han convertido en las conversaciones cara a cara de más alto nivel entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos desde que la Revolución Islámica de 1979 rompiera su sólido vínculo estratégico y proyectara una larga sombra que aún hoy ensombrece las relaciones.

Puede que los dos hombres no sonrían. Puede que ni siquiera se den la mano.

Esto no haría que esta relación conflictiva fuera más fácil ni menos hostil.

Pero enviaría una señal de que ambas partes quieren intentar poner fin a una guerra que está causando conmociones en todo el mundo, evitar una escalada aún más arriesgada y recurrir a la diplomacia para llegar a un acuerdo.



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