Era la segunda función del sábado, hace pocas semanas, y él estaba arriba del escenario dando pelea. Se lo veía frágil -a principio de año había estado internado-, pero al mismo tiempo parecía susurrar un “ténganme confianza”. Y los que estábamos sentados en la platea del Multitabarís, viéndolo junto a Soledad Silveyra en ¿Quién es quién?, intuíamos que Luis Brandoni iba a poder llegar hasta el final de la función aunque la letra quedara en el aire y su andar fuera lento. Y pudo. Y toda la sala, toda, se puso de pie. Eso era el Beto, un tipo de luchar contra lo que fuera con valentía y dignidad, incluso contra el deterioro que a veces produce el paso del tiempo. Este lunes perdió la última batalla. Tenía 86 años recién cumplidos y un camino construido a fuerza de talento y compromiso.
Era un fuera de serie. Un tipo versátil para hacer de sus personajes los mejores posibles, todas criaturas verosímiles. Muchas de ellas hacían reír, otras lagrimear, otras las dos dos cosas, otras pensar, otras las tres cosas.
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Murió Luis Brandoni, histórico actor argentino, a los 86 años
Arrinconado por distintos problemas de salud, el sábado 11 de abril se cayó en su casa y debió ser internado. Si bien un rumor mediático hablada de un cuadro de ACV, inmediatamente -tras los estudios médicos- su entorno familiar y laboral confirmó que no se trató de un accidente cerebrovascular.
Por la caída se golpeó la cabeza y eso le produjo un hematoma cerebral, por lo cual había quedado internado hasta evaluar su evolución. Estuvo una semana peleando. No pudo más.
Apenas quedó internado, el productor teatral, y amigo íntimo del actor, Carlos Rottemberg también aclaró rápidamente que se trataba de “un hematoma producto del propio golpe, el que hay que controlar hasta su absorción (…) Se suma ahora esto que exige unos días de tiempo para su evaluación y recuperación en sanatorio. Por eso desde el viernes está detenida la temporada“, explicó desde su cuenta de X, Multiteatro.
Brandoni estaba en pareja con la guionista y directora Saula Benavente y tenía dos hijas, fruto de su matrimonio con la actriz Marta Bianchi. Formado en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, era actor desde los 20 años y nunca quiso dejar de trabajar. Pero se sabe que no siempre querer y poder es lo mismo. Las prohibiciones durante la última dictadura militar también le llegaron a él, como a muchos de su generación, como Carlos Carella y Héctor Alterio, entre otros.
Además, junto a su familia, en 1974 debió exiliarse a México por las amenazas recibidas por la Triple A. Al año siguiente se animaron a pegar la vuelta. Resistir era un verbo que sabía enaltecer.
Un presente lejos de la jubilación y un pasado entre la política y la actuación
A los 86 -cumplidos este sábado-, iba por más: no sólo estaba protagonizado ese éxito de la calle Corrientes con Solita -ya se habían suspendido la función del fin de semana porque ella no se sentía bien-, sino que estaba planificando su agenda para la grabación de la segunda temporada de Nada, la serie de Disney+ en la que compartió cartel y escenas con Robert De Niro.
Luis Brandoni y Eduardo Blanco en la versión cinematográfica de “Parque Lezama”, disponible en Netflix.Y también estaba saboreando las devoluciones de aquellos que supieron valorar la adaptación cinematográfica de Parque Lezama, la película dirigida por Juan José Campanella, que está disponible en Netflix desde principios de marzo. Ahí se bate a duelo actoralmente con Eduardo Blanco, con empate técnico magistral, y revalidan el éxito que juntos hicieron en teatro con esa misma historia.
El Beto, como lo llamaban cariñosamente sus amigos y su familia, cumplió 86 años el pasado sábado. Había nacido el 18 de abril de 1940 en Dock sud y fue anotado como Adalberto Luis Brandoni, de ahí el Beto coloquial. A los 13 años, su familia se mudó a Núñez, barrio ideal para lucir los colores heredados de su padre, entre otras herencias.
Hincha de River desde niño, soñaba con ser futbolista, pero de a poco fue colgando los botines gastados en el potrero. Y ningún domingo al mediodía dejaba de ir a a la cancha a deleitarse con la magia de su primer ídolo, ése al que en varias notas recordaba con el cantito de “La gente, la gente, la gente ya no come para ver a Walter Gómez”. El recuerdo del delantero uruguayo le humedecía la vista y esos ojos celestes se volvían más entrañables todavía. Es que, además de todo, Brandoni era de los que sostenían la mirada, siempre y, si era necesario, se acercaba a su interlocutor, para enfatizar lo que decía: fuera una devolución amorosa o una frase potente.
Hector Alterio y Luis Brandoni en La Tregua (1974), un emblema del cine nacional.De familia humilde, de adolescente sabía que quería ser actor. Se formó y pudo debutar en teatro en 1962, un año antes de parecer por primer vez en televisión, medio que lo tuvo en éxitos como Mi cuñado, junto a Ricardo Darín., en la remake de esa gloria televisiva que habían hecho Osvaldo Miranda y Ernesto Bianco en 1976.
Fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores entre 1974 y 1983. Militante de la Unión Cívica Radical (UCR), en 1997 fue elegido Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires. En 2005 integró la lista como candidato a senador por la UCR por la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas. La fórmula obtuvo un 8,04% de los votos y logró el cuarto lugar, por lo que no pudo acceder a la banca.
En 2007, en las elecciones a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, integró fórmula como vice de Ricardo Alfonsín en la lista de la UCR. En 2021, fue precandidato a diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, integrando la lista “Adelante Ciudad” de Juntos por el Cambio. Y en 2023 fue electo parlamentario del Mercosur en las Elecciones al Parlasur de Argentina.
Brandoni debió exiliarse en México por la amenazas de la Triple A, luego fue prohibido por la dictadura, pero nunca bajó los brazos.En cuanto a su carrera artística, supo repartirse entre la TV, el cine y el teatro. En la pantalla grande protagonizó tanto comedias como dramas, muchos de los cuales calaron hondo con historias delicadas, como La tregua y La patagonia rebelde (1974), Darse cuenta (1984), Tute Cabrero (1968) y Made in Argentina (1987).
La comedia cinematográfica lo tuvo como protagonista de piezas de colección como Esperando la carroza (1985 y cómo olvidar sus “tres empanadas”), El cuento de la comadrejas (2019) y Cien veces no debo (1990). En total trabajó en 62 filmes, casi todos taquilleros.
La escena convertida en meme: las “tres empanadas” de Brandoni en “Esperanzo la carroza”.Y la pantalla chica levantó la vara con sus composiciones en Mi cuñado, en Buscavidas, en Un gallo para Esculapio, en La bonita página, en más de 55 títulos en los que su envidiable máscara gestual le permitió pasearse por géneros varios, de la comedia clásica de Mi cuñado a la oscuridad del Conurbano en la piel de Esculapio, al que mataron sobre el cierre de la primera temporada, una decisión cuestionable. Un gallo sin Esculapio no es lo mismo que una historia con Brandoni.
El teatro también lo tuvo pisando tablas con clásicos de la dramaturgia y con obras más del circuito comercial. Su nombre era, como se dice en la cartera artística, “cortador de tickets”. Cuántas veces hemos escuchado en la cola de alguna obra suya “Quiero dos entradas para la de Brandoni”.
Brandoni y Darín, una fórmula infalible para la remake de “Mi cuñado”.Algunas de sus frases
“¿Sabés qué pasa? Yo tuve la dicha de poder jugar en la calle sin peligro, la calle era la cuadra y los extramuros eran la manzana. Mamá silbaba por la ventana de la cocina y yo iba a tomar la leche”, le contaba a Clarín en una entrevista hace diez años, bajo un jacarandá de Plaza San Martín cerquita de su departamento.
-Si echamos la vista atrás, ¿qué ves? (le preguntó aquella vez esta cronista)
-Veo a un chico que no era virtuoso en el potrero, pero corría todas las pelotas. Veo a un chico pegado a la radio. Escuchaba todo, preguntas y respuestas, ciclos de teatro, los programas cómicos que había en el horario central, con Fidel Pintos, Niní Marshall, Pepe Iglesias, Luis Sandrini, los radioteatros… ¿Ves? Hice de todo en la vida, pero me quedé con las ganas de hacer radioteatro. Es un género que siempre me gustó. Yo creo que hace falta un poco de ficción en la radio, y estoy seguro de que la gente la adoptaría. Sería un lindo remanso en medio de esta vorágine de noticias.
Entre las cosas de su haber figuraba el “disco de recitado, Tangos dichos, con títulos como Mi noche triste y Fangal”.
Amigos y colegas: Brandoni y De Niro en “Nada”, la serie de Disney+, nacida de la usina de Mariano Cohn y Gastón Duprat.Hasta los días prepandémicos no se veía trabajando en el streaming: “Siento que las series no son para mí. Soy de la época de los medios tradicionales, de ver una peli en el cine y de ver un programa a determinada hora“, le decía a Clarin hace siete años.
Sin ficción en TV y con esa capacidad de adaptación que tuvo para “que la máquina de hacer no pare”, decía señalándose la cabeza, hizo Nada, un hit de audiencia y, al mismo tiempo, una paradoja para un hombre que en 85 años hizo todo.
