Sin el concurso de Carlos Alcaraz, lesionado desde la apertura del Godó, el tenis español encuentra motivos para alegría en el Foro Itálico de Roma, donde brillan dos madrileños que vienen empujando con fuerza y juventud. Uno es Rafael Jódar, la nota extraordinaria de la primavera y superior este martes a Learner Tien (6-1 y 6-4, en 1h 15m), y el otro es Martín Landaluce, quien hace unos días preparaba la maleta de regreso a casa —no superó el corte de la fase previa— y al que la fortuna quiso darle una segunda oportunidad; las bajas le concedieron finalmente un hueco en el cuadro principal, en condición de repescado, y vaya que si lo aprovecha: el triunfo contra Hamad Medjedovic (7-5 y 6-4, en 1h 47m) le sitúa también en los cuartos, como a su paisano.

Premio a la paciencia y al buen hacer. No es mala consejera la primera, y a lo segundo se accede desde el empeño constante que está poniéndole el agradecido Landaluce, quien ya se lució en el Masters de Miami y ahora dispondrá de otra oportunidad para romper la barrera que lo detuvo en marzo. “Los partidos lo dicen todo, voy a por ello, a por ganadores. Así es mi tenis y así soy yo. Estoy disfrutando mucho estos días y jugando a un gran nivel”, dice tras resolver un equilibrado pulso con el serbio, otro joven (22 años y 67º del mundo) que intenta ganar terreno y hacerse un nombre, ahora que la realidad sigue abriendo puertas y brindando opciones a la teórica segunda fila porque más allá de Alcaraz y Jannik Sinner, el resto se traduce en campo abierto.

La última vez que habían coincidido dos españoles en los cuartos de un Masters 1000 fue hace poco más de un año, en Montecarlo. Y, según dice la historia, Landaluce (20) es el cuarto repescado que logra progresar hasta la citada cota. Rocambolesco lo suyo, teniendo en cuenta además que la superficie estaba resultándole esquiva —balance global de 3-8— y que había caído a la primera tanto en el Godó como en la Caja Mágica. “Estaba ya pensando en la próxima semana… Y aquí sigo, jugando mi mejor tenis sobre tierra”, aprecia el jugador criado en el Club de Tenis Chamartín, pulido ahora en la academia de Nadal e instalado de manera provisional en el puesto 64. Se medirá este jueves con Daniil Medvedev (6-3 y 6-2 a Thiago Agustín Tirante). Y antes…

Viento, ese incómodo elemento que convierte el tenis en un rompecabezas a resolver sobre la marcha y que desespera esta vez a Learner Tien, constantemente molesto, calibrándolo mal, muy desacertado el estadounidense. Completamente enredado. Todas las dudas y la indecisión que a él le envuelven se traducen en la mejor de las vitaminas para este Rafael Jódar creciente y brillante, ojos bien abiertos, con el plan muy claro y un cuchillo entre los dientes. Al abordaje en cada pelotazo. El madrileño no golpea, él muerde. “Yo siempre quiero más”, repite. Dos estilos contrapuestos y llamados a convivir, aunque en esta ocasión no hay color: lo que uno crece, se encoge el otro. El español, de 19 años, vence con autoridad y pisa sus segundos cuartos en un mil.

Afianza un poco más Jódar las magníficas sensaciones que ha ido desprendiendo a lo largo de esta gira de tierra batida, en la que irrumpió con una declaración de intenciones —trofeo en Marrakech, el primero de su currículo en la élite— y en la que allá por donde ha ido, ha hecho ruido. Sonó con fuerza en el Godó, semifinales; también en Madrid, cuartos; y repite en el Foro Itálico, donde el vuelo de los cazas homenajea al histórico Nicola Pietrangelli —fallecido en diciembre— y deja también una meteórica estela que sigue el de Leganés, un tenista en ebullición y plenamente convencido: bola a bola, punto a punto, día a día. Tenerlo muy claro. Sin secretos ni atajos, esa es la receta. En tiempos de mucha indecisión, su confianza es desbordante.

Así se impone al dubitativo Tien, hecho un lío de principio a fin; así emula a un tal Carlos Alcaraz, el último menor de 20 años —el murciano en 2021, con 18— que había logrado al menos un doble aterrizaje en los cuartos de un Masters 1000; y así, con toda esa decisión y esa serenidad, continúa abriéndose paso, instalado ya en el puesto 29 del listado mundial —es decir, como cabeza de serie de cara a Roland Garros— y, todavía más esclarecedor, en el duodécimo de la carrera anual. Frente a los vaivenes y el viene y va, frente al conformismo y la tibieza que predomina en las cotas altas del circuito, el español se ha destapado esta temporada en forma de relámpago, con un arsenal de tiros, un deseo y una fe que le señalan como la indudable revelación. De enero aquí, ninguno aprieta con más fuerza que él.

Sigue buscando el salto João Fonseca, pero a su potencia no le acompañan el ritmo, el físico ni la continuidad, y la estabilidad exhibida hasta ahora por Tien (20 años y 21º del mundo) se diluye ante el acoso y derribo planteado este martes por Jódar, quien ya le había batido en noviembre. Tras el vuelo tricolore de los aviones militares, llega una embestida de cinco juegos sucesivos y después, una reacción inmediata a la rotura encajada en el segundo set; ese 3-1 parecía responder más a un ligero despiste que al mérito del norteamericano, superado antes, durante y después. Si el domingo sufrió un bache tras un 6-1 calcado en el primer parcial, también 31 minutos, esta vez el madrileño se corrige rápido y el rival, atormentado, colabora. Y mucho.

Líder sobre tierra

Matteo Arnaldi se rebeló, pero no así el joven californiano, un chico frío que termina estampando la raqueta. “Es un jugador muy duro, muy inteligente. He tenido que trabajar mucho y he sabido leer los momentos importantes”, dice Jódar, señalado ahora como el representante más prometedor de su generación (2006) y protagonista de una ascensión que escapa a toda lógica. Empezó el curso como el 165º y en poco más de cuatro meses ya figura entre los treinta más fuertes. Formidable acelerón. “Pero no me fijo en el ranking, sino en jugar. Intento estar concentrado en mi juego, esa es la prioridad”, agrega sobre la arena romana, sin haberse confirmado todavía que este miércoles (no antes de las 20.30, Movistar+) se encontrará con el local Luciano Darderi, superior a Alexander Zverev (1-6, 7-6(10) y 6-0).

De dudas sabe algo el de Hamburgo, el primero de los terrenales pero todavía inconsistente, excesivamente quebradizo. Hay un derrumbe en esta última aparición, en la que después de haber dispuesto de cuatro puntos para cerrar el partido ha terminado sucumbiendo al optimismo y al ánimo resiliente del italiano (24 años y 20º), quien nunca había logrado rendir a un top-10. Nunca había llegado tan lejos en un mil. El revolcón es el enésimo reflejo de un presente aleatorio en el que por una razón u otra crece la desconfianza sobre los Fritz, Shelton, De Miñaur, Musetti, Rune, Draper, Mensik, o Auger-Aliassime, muy irregulares todos, y también sobre proyectos más consolidados como los de Ruud, Rublev, Khachanov o Medvedev, que han decaído claramente.

Entre toda esa amalgama de frustraciones continúa emergiendo Jódar, el primer adolescente —así llama la ATP a los menores de 20— que alcanza los cuartos en Roma desde Djokovic (2007). “En el tenis hay muchos altibajos, intento estar mentalmente ahí”, señala el tenista español, que ha ganado 15 de los 17 encuentros que ha disputado este año sobre arcilla —más que nadie, junto con el argentino Tomás Martín Etcheverry— y que prosigue la escalada. Su caminar y el de Zverev, dos polos opuestos. “Si no afronto cada partido con la mentalidad adecuada, no los voy a ganar. Aquí todo el mundo juega bien”, expone, antes de zanjar: “Si soy listo, este año puedo aprender mucho”.

SINNER Y UNA SERIE DE RÉCORD

A. C.

Mientras Zverev hacía mención al mal estado de la pista, ciertamente en condiciones muy mejorables —“es la peor en la que he jugado”—, Sinner no encontraba obstáculo ni en la arena ni en su compatriota Andrea Pellegrino, reducido sin complicaciones: 6-2 y 6-3.

Señor azote el número uno para los suyos, porque a todos los que se ha enfrentado (19) los ha ganado. Solo les ha concedido cuatro sets. El jueves se encontrará con un ruso, Andrey Rublev, que derrotó a Nikoloz Basilashvili (3-6, 7-6(5) y 6-2).

Sinner tendrá la opción de quedarse con un récord en solitario, puesto que este martes igualó una secuencia hasta ahora única: los 31 triunfos que encadenó Djokovic en 2011. El de San Cándido (24 años) volvió a elogiar a Jódar, al que venció en Madrid: “Es un competidor de primer nivel, no tiene miedo”.

Por otra parte, en el cuadro femenino se confirmó la primera semifinal, Gauff-Cirstea. La primera remontó a Mirra Andreeva (4-6, 6-2 y 6-4) y la segunda a Jelena Ostapenko (6-1 y 7-6(0). Este miércoles repartirá los otros dos billetes en los cruces Swiatek-Pegula y Rybakina-Svitolina.

Rafa Jódar

vs

Learner Tien

Sets:

Puntos ganados con primer servicio

Puntos ganados con segundo servicio

Puntos de break convertidos

Puntos ganados con primer servicio

Puntos ganados con segundo servicio

Puntos de break convertidos

Puntos ganados con primer servicio

Puntos ganados con segundo servicio

Puntos de break convertidos

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